Way of The Wicked

Sesiones 20-22

Informe al cardenal Adrastus Thorn

Semana 7 – Primer informe

Su infernal Excelencia,

He llegado al Noveno Nudo, y como esperábamos, está en completo desorden. No obstante, tiene elementos muy prometedores. La muerte del llamado Yetar, su eslabón más débil, puede haber sido, paradójicamente, una bendición del Príncipe Oscuro que permita renacer este grupo y ser forjado en el yunque de la fe y las dificultades para emerger más poderoso que nunca al servicio de Asmodeo.

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A mí llegada fui recibido por dos seres peculiares. Uno, una bestia antropoide que se hace pasar por un humanoide inteligente; feroz e indisciplinada, pero un combatiente sin igual. Es indiscutible que el poder de su salvajismo será útil para avanzar la causa de Asmodeo, siempre que se le mantenga bajo control. El otro apenas era visible, rodeado por una cohorte de esqueletos y cubierto por una túnica que apenas dejaba nada a la vista, aunque parece ser un ser de ascendencia infernal, como yo mismo. Del tercer miembro del Nudo no hay rastro. Según me han dicho, está resolviendo asuntos propios en la Infraoscuridad. Preocupante. ¿Qué podría ser más importante que la causa del Señor del Infierno?

Con el pasar de los días, he podido comprobar que las defensas del Cuerno son sólidas. A pesar del contratiempo con la muerte del cuarto miembro, el resto del Nudo no ha permanecido ocioso. El Cuerno está poblado por un auténtico ejército de criaturas impías, desde seres salvajes nativos de la zona a no muertos invocados por el tal Kraihos. Hablando de él, ha demostrado poseer imaginación, recursos e iniciativa. Juntos hemos usado parte del oro que Su Excelencia Infernal me entregó para el Nudo para reforzar las defensas. A pesar de su frialdad y distancia, lo cierto es que nuestras capacidades mágicas combinan excelentemente, y hemos podido crear una batería de trampas mágicas en puntos clave que hacen el Cuerno inexpugnable. La bestia-hombre también se ha beneficiado del refuerzo, y he puesto toda mi capacidad como creador de objetos para reforzar mágicamente su equipo y hacerle un combatiente todavía más poderoso.

Semanas 8-10 – Segundo informe

Su Infernal Excelencia,

Las defensas del Cuerno han sido puestas a prueba, y han resistido admirablemente. Mi trabajo junto al nigromante ha dado unos frutos letales.

Recibimos un informe del Séptimo Nudo avisándonos de la llegada de un grupo de aventureros, aunque atacaron por una entrada diferente de la prevista. ¿Casualidad? ¿Un error debido a la incompetencia, o albergan ambiciones inapropiadas? En cualquier caso, seguro que su Excelencia Infernal sabrá cómo castigarles si lo estima oportuno.

Sea como fuere, más tarde averiguamos bajo tortura que se trataba de unos mercenarios intentando recuperar el tesoro perdido del Cuerno. Indudablemente, eran seres muy poderosos, demasiado para el Séptimo Nudo (lo cual explica por qué los dejaron para nosotros). Los aventureros fueron perdiendo recursos por las trampas hasta llegar al Cuerno, donde quedaron atrapados por una trampa de foso. Allí los sorprendimos, y emprendimos una feroz batalla. Aunque el Nudo estaba debilitado por la ausencia del drow y por la falta de experiencia combatiendo juntos, mi liderazgo y poder mágico, apoyado por los hechizos del nigromante y las flechas de la bestia-hombre castigaron a los intrusos hasta acabar con la mitad de ellos.

Finalmente, uno de sus integrantes, un clérigo de una deidad enana de cuentamonedas huyó despavorido, siendo cazado y capturado por Turek. El bárbaro ifrit quedó atrapado en una celda, pero aún estaba armado y era peligroso. A pesar de las heridas que sufrí protegiendo a los otros integrantes del Nudo, asumí que debía encargarme personalmente de ese peligro, y salté para acabar con él mano a mano. Fue un combate brutal, pero después de un intercambio de terribles golpes, domeñé a ese ser salvaje, restaurando el orden en el Cuerno y ganando la admiración de la guarnición. Mientras escribo estas líneas, ambos supervivientes yacen en las celdas del Cuerno, recuperándose de una sesión de tortura. Ya sabemos por qué vinieron y hemos requisado sus fondos de emergencia, así que dudo que tengan más información, pero sin duda podré encontrarles alguna utilidad.

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Para completar la buena racha, unos días después recibimos otra buena noticia: Sakkarot Hacha de Fuego acabó con el ejército del duque de Farholde, acabando con éste en combate personal. La moral de los lugareños está bajo mínimos, y la desesperación corre como la pólvora. No obstante, también hay algo preocupante: hemos empezado a advertir bajas entre la guarnición del Cuerno. Hasta ahora, no ha habido una explicación satisfactoria. ¿Quizá es el Séptimo Nudo, celosos de nuestro éxito? No quiero insinuar que podrían ser desleales, pero indudablemente es una posibilidad a tener en cuenta siempre que se trata con no asmoditas.

Aproximadamente una semana después, descubrimos la causa de al menos algunas de las bajas (no puedo descartar completamente la intervención del Séptimo). Los boggards que se revuelcan en los niveles inferiores del Cuerno nos advirtieron de que habían detectado a un depredador terrible en las cercanías, y que varias patrullas habían sido atacadas. Naturalmente, teniendo como prioridad absoluta el éxito de la misión que su Excelencia Infernal me ha encomendado, reuní a mis dos asociados y los lideré en una partida de caza para acabar con la bestia (la cuadrúpeda, quiero decir).

Resultó ser un tigre de tamaño descomunal que nos emboscó en el bosque cercano. Afortunadamente, saltó sobre mí, el único que podía resistir su acometida y devolver los golpes con terrible potencia, garra contra maza hasta reducirlo y aniquilar a este depredador supremo. La bestia-hombre colaboró y me apoyó hasta que dí el golpe de gracia, insuflándole energía negativa directamente en el cerebro y extinguiendo su vida. Debo reconocer que su capacidad de lucha es admirable.

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Semana 11 – Tercer informe

Su infernal Excelencia,

Los trabajos para recuperar las Lágrimas de Aklyss prosiguen adecuadamente. No obstante, estoy intranquilo. Se ha divisado un dragón plateado en las cercanías, volando sobre Farholde. Desconocemos sus intenciones y capacidades. Nos hemos preparado para un ataque pero, hasta ahora, no ha dado más señales de vida.

¿Podría su Excelencia, merced a sus superiores aptitudes y conocimiento, darnos más información sobre este enemigo? Creo que puede suponer un riesgo significativo, y estar preparados para él nos daría una ventaja que podría demostrarse decisiva.

Semana 12 – Cuarto informe

Su Infernal Excelencia,

Ha ocurrido lo impensable. Hemos sufrido una brecha de seguridad crítica, y la misión ha peligrado seriamente.

A mediodía, sin previo aviso, una partida de incursores se teleportó al mismísimo corazón del Cuerno, a la tercera planta. Allí están no sólo nuestros aposentos, sino también el único acceso al Sánctum. Las trampas que tendimos el nigromante y yo resultaron inefectivas para causarles daño, pues vinieron preparados y con conocimientos precisos sobre la disposición del Cuerno y sus teleportadores. Afortunadamente, sí que nos permitieron advertir su presencia y aprestarnos a la batalla para no ser cogidos por sorpresa.

En aquel momento, en la planta superior sólo estábamos Kraihos y yo mismo. La bestia-hombre patrullaba otros sectores del Cuerno, y sólo más tarde pudo unirse a vosotros. En cuanto al drow, tuvo a bien volver de sus actividades particulares y dedicar parte de su valioso tiempo a colaborar con el Nudo. No obstante, su participación en el combate fue irrelevante, siendo generoso. En un acceso de cobardía, y ante una situación desesperada, se quedó en su habitación “poniéndose la armadura” durante todo el combate, aunque al menos envió a uno de sus esbirros para colaborar en el combate. Fiel al estilo de su amo, en cuanto empezó a recibir castigo se dejó caer al suelo fingiéndose muerto.

Mientras tanto, Kraihos y yo mismo nos atrincheramos en una posición defendible, con la espalda contra la pared, luchando a muerte contra las acometidas de los enemigos. El grupo resultó estar compuesto por un inquisidor de Mitra, un clérigo del débil dios-sol, un bandido a sueldo del inquisidor y sus huestes armadas de alabarderos.

El nigromante demostró su valía combatiendo a mi lado, manteniendo la línea con sus cohortes de muertos y proporcionando un apoyo imprescindible. A pesar de su frágil constitución, y de que tanto él como sus escoltas recibieron serios daños, mantuvo la posición sin dudar. Es, con diferencia, el miembro más valioso del Nudo, y con el que me siento más a gusto colaborando, sea en el laboratorio o en el campo de batalla.

Tras un combate brutal en que ambos bandos gastamos todos nuestros recursos, la situación llegó a un punto muerto temporal cuando logré conjurar un muro de fuego que detuviera sus acometidas mientras recuperábamos el resuello y sanábamos nuestras heridas. El inquisidor, como era de esperar en un cobarde seguidor de Mitra, aprovechó para reunir a sus huestes y huyó por el teleportador.

Llegamos justo a tiempo para escuchar la palabra clave que usaron para huir. Como justo en ese momento se nos unió la bestia-hombre, y el drow por fin logró la ímproba tarea de ponerse una armadura de cuero, a pesar del castigo que había sufrido, decidimos ir tras ellos.

La palabra de mando nos llevó a un cuarto teleportador, situado en la espesura, del que no teníamos noticias. Les sorprendimos cuando se retiraban, y tras una corta pero sangrienta batalla, nos impusimos sobre ellos. Contar, esta vez sí, con los cuatro miembros del grupo, que gracias al tiempo de preparación de que dispusimos estaban reforzados por mis hechizos, decantó definitivamente la balanza a nuestro favor. Aniquilamos a nuestros enemigos, incuído desgraciadamente el inquisidor. No obstante, logramos capturar al clérigo y a uno de los alabarderos.

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Viendo claramente el riesgo para la seguridad que suponía este cuarto teleportador, y tras una breve discusión, la bestia-hombre lo inutilizó de forma tan brutal como definitiva. En ese intercambio, el drow, sin duda avergonzado por su alarde de cobardía e ineptitud y sus inexplicables ausencias, e intentando desplazar nuestras miradas de su nula aportación al grupo, cuestionó mi autoridad y la legitimidad de mi presencia. Confrontado con lo indiscutible de la relevancia de mi papel unir el Nudo bajo un liderazgo fuerte, ser la voz de Asmodeo en el Cuerno y reforzar las defensas, llegó a poner en duda el liderazgo de su Excelencia Infernal y su sabiduría al enviarme. Por el bien de la misión, decidí zanjar la discusión con una advertencia y no castigar tan osadas palabras de forma sumaria. Me temo que fue un error.

Esa noche me desperté cuando intentó asesinarme vilmente y a traición, aprovechando su guardia. Con su espada en el cuello, me animó a dedicar unas últimas palabras a “mi ridículo dios y a su igualmente patético cardenal”. Mis disculpas, Excelencia; a mí también me arde la sangre al recordarlo, pero debo ser fiel y exhaustivo en mi relato de lo acontecido.

Lo cierto es que no me sorprendió su actitud, pues ya había oído rumores sobre lo dudosa de su lealtad y sus veleidades de liderar el Nudo y ponerlo al servicio de los intereses de su raza de infraseres de la oscuridad. Por fortuna, estaba preparado: descargué una de las protecciones mágicas de mi armadura, sumiéndole en un terrible dolor mientras la electricidad recorría su cuerpo (debo agradecer, una vez más, al nigromante Kraihos por su colaboración en la preparación de estas defensas: de nuevo probó su valía). Esto despertó a los demás, lógicamente, y a pesar de estar moribundo, el drow quiso consumar su intento de asesinato antes de verse sorprendido por el resto del Nudo. Me atacó salvajemente, pero rechacé despectivamente sus débiles acometidas: es un ser poderoso cuando sorprende a los demás, pero en un combate honorable de frente demuestra su inutilidad. Cuando me erguí y le planté batalla, se deslizó entre las sombras con su hechicería ninja.

Debo reconocer, Excelencia, que estuve tentado de acabar con él. No podía verle, pero sentía su presencia cercana mientras me hablaba. Pensé en lanzar una bola de fuego sobre mí mismo (no me importaban las heridas que pudiera sufrir si con eso resarcía vuestro honor y el del Príncipe Oscuro). Sabía que eso le mataría sin duda, pero también afectaría al resto del Nudo. Por el bien de la misión y de mis compañeros, que no debían sufrir el castigo a la traición del drow, renuncié a hacerlo. Con la furia consumiéndome, liberé inofensivamente las energías mágicas, y me limité a aprestar mi arma para golpearle si se le ocurría volver a intentar atacarme.

Dialogamos, y llegamos a una tregua hostil e inestable, pero es indudable que volverá a atacar más pronto que tarde. A la hora de escribir estas líneas, he tomado mis precauciones para prevenir daños mayores, pero su cobardía y malicia seguramente harán que no ataque de frente y que busque otra manera de perturbar los planes del Nudo.

Creo que mis compañeros no son conscientes de lo terrible que ha sido esta jornada y de lo cerca que hemos estado del fin. Primero, el inquisidor y su hueste estuvieron a punto de vencernos. Si yo no hubiera estado en mi habitación, si hubieran sorprendido a otros dos miembros cualesquiera del Nudo, dudo que hubieran podido mantener la línea el tiempo suficiente como para que el resto se movilizara. Si hubiéramos perdido a dos miembros del Nudo, la misión hubiera quedado claramente comprometida, pero peor aún, si hubieran capturado a cualquiera de nosotros especialmente al nigromante, como era su intención, hubiera sido literalmente como entregarles las llaves del Cuerno. Conocerían la disposición de todas las defensas y la forma de inutilizarlas, los defensores y sus rutas de patrulla, las palabras de mando de los teleportadores y la entrada secreta al Sánctum. No hay duda de que habrían vuelto con un verdadero ejército, atacado sin que pudiéramos saber desde dónde en nuestro punto más vulnerable y aniquilado a todos los habitantes del Cuerno.

Con todo, esta no es, a mi modesto juicio, la peor amenaza, pues a pesar de lo potencialmente catastrófico de la situación, logramos conjurar la amenaza y cerrar la brecha de seguridad en el Cuerno para siempre. No, la amenaza más terrible es el drow, pues su traición es tan insidiosa como segura. No hay duda y en ello coinciden el resto de miembros del Nudo de que pretende hacerse con el poder y de que está amargado y colérico por la derrota sufrida. ¿Quién sabe qué podría hacer al darse cuenta de que ahora que hay un verdadero asmodita en el Cuerno jamás JAMÁS podrá torcer el propósito del Nudo para sus perversos fines? ¿Que no podrá alejarnos de la luz del Príncipe de los Infiernos? ¿Qué podría hacer un miembro de una especie como la suya, patológicamente inclinado y dotado para la destrucción sin sentido y el culto a los demonios? Ruego a su Excelencia Infernal que reflexione sobre este punto con la gravedad que merece, y que tome las medidas que estime oportunas.

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Semanas 13-15 – Quinto informe

Su Infernal Excelencia,

Tengo noticias, algunas buenas y otras preocupantes.

Después de interrogar al clérigo de Mitra que acompañaba al inquisidor, descubrimos que éste llegó hasta nosotros siguiendo el rastro de gloriosa destrucción que sembró Tiadora en el viaje de los miembros originales del Nudo al Cuerno. Parece que de alguna manera mientras investigaba estos incidentes se dio cuenta de nuestros propósitos, o al menos de nuestra presencia y del hecho de que estábamos llevando a cabo un ritual de importancia crítica. Igualmente, parece que habló con la abadesa de Santa Cinthia Celeste, en Farholde, y que de alguna manera averiguó la existencia del cuarto teleportador y de la forma de introducirse en el Cuerno. El inquisidor está muerto, pero indudablemente la abadesa se hará preguntas, y podría encontrar otros fragmentos peligrosos de conocimiento, como nuestro verdadero objetivo. Su Excelencia dirá si quiere que acabemos con este cabo suelto.

Sin embargo, me complace informar a su Excelencia de que hemos realizado el segundo sacrificio a Vetra Kali, una fiel verdadera de Mitra, y que el demonio lo aceptó gustosamente. El ritual prosigue imparable. Además, gracias a mi creatividad mágica, logramos proyectar las imágenes del sacrificio a toda la guarnición, permitiendo que se deleitaran con el sufrimiento de la sacerdotisa. La moral es alta, y los hombres están seguros de la victoria final.

Como muestra de que nuestras acciones complacen al Señor de los Infiernos, hemos recibido su gracia: tras semanas de torturas y de socavar lentamente la cordura del clérigo enano y el ifrit que capturamos del ataque de los aventureros, éstos han jurado lealtad a Asmodeo. Más aún: el clérigo enano ha abrazado fervorosamente la fe infernal, y el propio Asmodeo le recompensa con conjuros menores, símbolo seguro de su aceptación. Ambos son ahora poderosos defensores del Cuerno.

Por otra parte, surgió otra amenaza al Cuerno. Gracias al barón Vandermir descubrimos que un predicador de Farholde estaba teniendo un inesperado éxito últimamente en sus delirantes sermones, y estaba animando a los habitantes a formar una milicia para asaltar el Cuerno. Nuestro primer instinto fue eliminarlo, pero llegamos a la conclusión de que podría convertirse en un mártir. Finalmente, decidimos secuestrarlo. Una vez en nuestro poder, le arranqué la cara, y mediante los poderes divinos de que me dota el Príncipe de las Tinieblas, fui a Farholde y le suplanté en un último sermón, que concluyó fingiendo mi propia muerte en las llamas divinas y animando a los palurdos locales a sospechar de sus vecinos y a matarlos ante cualquier sospecha de que son asmoditas. Como resultado, Farholde está sumido en el caos de una caza de brujas… contra sí mismo.

Además, unos días después descubrimos que el castellano de la fortaleza de Farholde está definitivamente instalado. Esto es importante no sólo por su posición como comandante de las fuerzas militares en la ciudad, sino porque hemos descubierto que se trata de uno de los últimos descendientes del Victorioso, lo que lo convierte en un candidato ideal para el tercer y último sacrificio que debemos hacer para completar el ritual. Continuando con mi misión de infiltración, utilicé mi conocimiento de las debilidades humanas para investigar sobre posibles debilidades. Me complace informar de que descubrí que cada mes se dirige solo a una herrería local para que reparen sus armas y armadura. La próxima vez será en dos semanas. Definitivamente, es un momento óptimo para emboscarle y secuestrarle.

Semana 16 – Sexto informe

Su Infernal Excelencia,

Escribo estas líneas apresuradamente. Hemos sufrido otro ataque, aunque esta vez parece ser una monstruosidad no muerta: un ser espiritual de puro odio que acecha en el Cuerno, acabando con todo aquel que se cruza en su camino. Acabo de llegar de Farholde, y estoy reunido con el resto del Nudo a la entrada del Cuerno mientras discutimos qué hacer. Los informes son confusos y contradictorios. Volveré a escribir con más detalles una vez que la amenaza haya sido eliminada.

Comments

Maldrek, hijo mío, tus noticias son en verdad alarmantes. Nada ansío más que ver en nuestro poder las lágrimas de Achlyss, usa los Augurios de Apolion para conseguirlas tal y como te dije, y no permitas que haya ninguna interferencia externa en nuestro camino.

La presencia de una sierpe plateada me inquieta, su principal debilidad es el fuego, que al lagarto con el fuego que Asmodeo te ha dado y tuya será la victoria.

En cuanto al Nudo Invernal, confío plenamente en ellos, ya he perdido al Cuarto Nudo, y no podemos permitirnos la caída de más siervos del Príncipe Oscuro. Al Señor de Gehena no le gustan las disputas internas, nuestros enemigos en Talingarde son muchos, y nada les beneficiaría más que una cruenta lucha intestina entre nosotros. Dirimid vuestras diferencias, y trabajar unidos por la gloria de nuestro Señor. Te prohibo taxativamente llevar a cabo acto alguno en contra de Elisse Zadaría y sus Cuervos Blancos sin ninguna prueba de que no me son leales a mí o a Asmodeo.

Más me preocupa la actitud traidora y supremacista del Drow. Quiero información completa de sus actividades en las Tierras Oscuras, así como el motivo de tantos elfos oscuros en el templo. Te envío a dos de mis más leales sirvientas, dos Erinyes, valiosas concubinas de Asmodeo, diablas de la lujuria y la oscuridad. Tendrás que proporcionarlas oscuros placeres para que se mantengan a tu lado, y darles sacrificios humanos de varones, pues se alimentas de su energía vital. Que te sirvan como músculo en caso de que el pérfido Deimos trate de traicionarnos. No obstante, te exigiré pruebas de su deslealtad si es necesario eliminarlo.

Sigue así hijo mío, sabía que sería necesario enviarte para reforzar a mi más valioso y exitoso Nudo. Sé que no me fallarás y que no te fallarás a ti mismo.

Sesiones 20-22
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