Way of The Wicked

Sesión 3

La Forja del Nudo de Nessus

La grimosa criatura se retorcía en sueños, su lujosa colcha aterciopelada empapada en sudor.

Visiones, visiones en la vigilia y en el sueño, de la vida y de la muerte, visiones muy reales del pasado y del futuro…ése era el don que había recibido de los dioses. La recompensa de aquél que había querido saber más de lo que debe saberse. De aquél que un día osó revelarse contra el poder de su señor, contra el poder de la misma muerte.

Y la muerte fue en su lugar lo que recibió, una muerte lenta, dolorosa, prolongada y agonizante. Una muerte en vida, y una vida de muerte…ambas fundidas en un solo estado de consciencia..

Rígido, exhaló su último aliento, y entonces palideció, aún más..tras lo cuál, finalmente, la criatura despertó.

Ahora poseía un poder y un conocimiento que superaban lo que podría haber imaginado jamás en su infancia. Pero había pagado un alto precio por ello, aún lo pagaba. Cada día, moría. Y cada día, despertaba. En un proceso que había empezado hacia ya años. Antes de abandonar su ciudad natal en el plano de las sombras, y antes de decidirse a buscar cómo detener el proceso en el plano material.

Al despertarse esa noche, pues el Umbra vivía casi toda su vida sumido en la oscuridad de la noche, se sentía incómodo. Hoy había vuelto a despertar de la muerte, pero lo había hecho en un proceso que había durado más de lo habitual. Y en el tiempo que estuvo en el limbo, sus visiones fueron más claras que nunca;

Repasó mentalmente todo aquello que había visto, del pasado y del futuro;

En el pasado vio, como si lo tuviera delante, al Cardenal Adrastus Thorn, su nuevo maestro. Al extraño ser que sin confesarlo, le atormenta y aterroriza, y que se hace llamar Tiadora, y vio a su vez las pruebas y el entrenamiento por el que le habían hecho pasar.

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La firma del contrato con su propia sangre, que le unía para siempre a sus tres compañeros en el recién fundado Noveno Nudo, el Nudo de Nessus, el noveno de los círculos del Abismo.

En sus sueños repasó mentalmente la prueba a la que fueron sometidos, las nueve pruebas, de hecho. Cada una, una lección para el futuro;

-La primera, La Cámara del Engaño, el engaño es una herramienta; Una sala con salidas obvias, trampas. La verdadera salida suele permanecer oculta

-La segunda prueba, La Cámara de los Muchos Caminos. No sigas al rebaño, haz tu propio camino. Seguir las huellas del rebaño lleva a la muerte, tu propio camino debe hacerse. Pudo ver cómo Deimos aprendía esta dura lección, su calor vital absorbido por aquél hongo en la puerta..

-La tercera prueba, La Cámara de la Oscuridad. Una de las pruebas más duras. Para seres de la oscuridad como él, un habitante del plano de las Sombras, el Drow, o el Tiefling, la prueba fue difícil. Incluso el hombre bestia puede, cuando se transforma, adaptar sus ojos para ver en plena oscuridad. Para otros sin sus capacidades, aquella prueba hubiese sido sin duda, mortal. Pues la niebla vampírica tiene una sed de sangre ilimitada, y ataca amparada en las sombras. Por qué, se preguntaba mientras ponía los pies en el suelo la sudorosa criatura, por qué sus dioses han permanecido en silencio todo este tiempo frente a la adversidad…

-La cuarta prueba, el escondite de Timeon. Un escudero, una prueba. El mal no debe ser brutal, no debe ser estúpido. Como rezaba la inscripción de la puerta; “la crueldad no es un pasatiempo, se duro con tus enemigos, pero recompensa a aquellos que te sirven bien”. Y así lo hicieron, Timeon fue sonsacado, y mucha información útil pudo obtenerse. Pero lo que es más, su ayuda fue crucial, pues uno de los ahogados acabó con su vida cuando de lo contrario, habría acabado con aquél hachazo mortal, con la de alguno de los miembros del Nudo.

-La quinta prueba, La Cámara de la Fuerza. Don cobras venenosas de Mitril. Cuatro guerreros, luchando en un combate que se prolongó durante interminables minutos contra ellas, y su fuerza…La adaptabilidad de Turek fue la clave, la criatura-cadáver visualizaba, mientras se incorporaba y se servía un vaso de agua, todo el combate. Y cómo aquella bestia, con su estilo de combate tan extraño, fue capaz de atrapar a las fuertes construcciones mágicas y destruirlas.

-La sexta cámara, llamada la Cámara del Pecado, probó la astucia e inteligencia del Nudo. Ambas pasaron la prueba. Lo evidente conduce a la muerte, todo lo que merece la pena, cuesta esfuerzo. Un medallón, con las características del que habían venido a buscar a este sótano, estaba frente a ellos en la boca de una escultura de roca de un pequeño dragón. Era una trampa mortal, pues el objetivo que buscaban estaba mucho menos accesible.

-La séptima prueba, la Cámara del Gritador. El sigilo, y la discreción, son las sendas del mal. La actuación directa conduce a enfrentarse a los enemigos en todo su poder. La octava prueba, la Cámara de los Ahogados y esta, estaban íntimamente ligadas.
El conocimiento es poder. Y Krahios es un Nigromante muy sabio. Supo de las características del hongo. Éste fue destruido antes de poder dar la alarma. Los ahogados fueron un enemigo mucho más asequible, al ser enfrentados uno a uno. Juntos, los cuatro, hubiesen sido invencibles.
El combate fue duro, las bajas se sucedieron. Pero finalmente, los muertos volvieron a descansar.

-Finalmente, mientras terminaba de vestirse, y Yetar se preparaba para realizar sus oraciones diarias, en el preciso instante en que el sol desapareciese por el horizonte, recordó la novena y última de las cámaras, y de las pruebas. La celda de Sir Balin. Un poderoso caballero de la Orden de los Caballeros de Alerion. Un rival poderosísimo. Al recordarlo, un escalofrío recorrió el cuerpo escuálido y maltrecho del Umbra, pasó sus dedos largos y afilados por la terrible cicatriz de su pecho, donde el caballero le había abierto en dos. Y recordó la lección de aquel día. Jamás debía subestimar a su enemigo, ni debía escatimar recursos para combatirlo. Pues el enemigo no lo haría. Y los vivos, no tienen buen concepto de aquellos que indagan en la muerte, o que investigan con ella..

Más visiones del pasado habían atormentado sus sueños. Los tres duros meses de formación con su Maestro. Cada lección, a menudo de sangre, era una valiosa perla de conocimiento y sabiduría, pues el Cardenal era un genio, y un auténtico líder, sin embargo, su obsesión y fanatismo hacia Asmodeo podía ser su perdición. Muchos son los poderes oscuros que deben ser honrados y temidos. Muchas son las caras de la Muerte, Yetar las conoce y las adora a todas por igual.

Justo antes de morir, en su último sueño, repasaba mentalmente el banquete de sangre y orgía carnal de su “graduación”, de su fundación oficial como “Noveno Nudo”. Y del barco que entraba en el puerto…un barco del norte, vela cuadrada y bajo calado. Hundido varios pies de la línea de flotación, sin duda alguna por la pesada carga que lleva.. Al fin, ahí está mi barco" exclamó satisfecho el Maestro. En ese instante, fue cuando Yetar despertó a la vida una vez más.

El contrato, firmado con sangre sobre piel animal

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El pobre Timeon, escudero de Sir Balin, murió a vuestras manos, torturado y asustado

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Las cobras de Mithril, un duro oponente

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Sir Balin, valiente caballero de la orden de Alerion, la novena prueba

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