Way of The Wicked

Sesión 25

La Caída del Nudo Invernal

Semanas 17-18 – Octavo informe

Su Infernal Excelencia,

Recibí su respuesta y a sus enviadas, Tisaera y Melinoe. ¡Oh señor, cuán agradecido os estoy! Su compañía me ha sido muy grata, y su eficacia indiscutible, pero sobre todo porque demuestra vuestra confianza en mí, algo que me honra enormemente y me refuerza en mi inquebrantable voluntad de cumplir con la misión que me ha sido encargada.

Me alegra poder deciros que, aunque las noticias que os traigo son en verdad graves y la misión del Noveno Nudo se ha visto amenazada seriamente, todos los peligros han sido conjurados. Seguimos intactos y más fuertes que nunca, en buena medida gracias a las medidas que Su Excelencia ha dispuesto para nuestro éxito.

En mi último informe os conté cómo logramos acabar con la pesadilla no muerta que atacó el Cuerno, y nuestro éxito resonante al capturar a Sir Valin, el último descendiente en Farholde del cien veces maldito Victorioso, en un plan cuidadosamente diseñado por mí e impecablemente ejecutado por el Nudo bajo mi dirección. Todo parecía marchar sin problemas, pero quedaban algunos asuntos sin resolver que me turbaban seriamente.

El primero, la amenaza de la traición de Deimos, lo acometí aprovechando la llegada de Tisaera y Melinoe. Asmodeo quiso que fuera él quien las recibiera, y quien contemplara de primera mano su poder. Aunque se mostró hostil y amenazante, toda su fachada de arrogancia drow se derrumbó al comprobar que sus trucos de ocultación y engaño eran inútiles contra ellas. Debo confesar, mi señor, que sentí un placer indescriptible cuando pude ver su cara en el momento en que salí al encuentro de las erinias y éstas me recibieron como su señor. Todas sus bravuconadas se demostraron inútiles, y aunque a regañadientes y ladrando mientras se retiraba con el rabo entre las piernas como un perro ante un dragón, reconoció que había sido relevado de facto del liderazgo del grupo, si es que alguna vez lo ostentó.

A pesar de ello, antes de retirarse se atrevió a hablar despectivamente del mismísimo Asmodeo, e incluso de usted, su Infernal Excelencia, pronunciando palabras de traición. Créame que me costó contener la furia de las erinias y la mía propia, pero, como usted dijo, el futuro está lleno de amenazas para los verdaderos hijos de Asmodeo, y debemos ser cautelosos antes de luchar contra nosotros mismos o de eliminar un recurso útil. Por ello, puse a Tisaera y Melinoe a trabajar inmediatamente, y les ordené que secuestraran a uno de los lugartenientes de más confianza del drow. Mientras hablamos, está siendo torturado de forma sistemática, aplicando nuestros considerables recursos tanto físicos como mágicos, para extraer toda la información posible sobre los planes de Deimos y sus conspiraciones en la Infraoscuridad. En cuanto tenga la información, os la haré llegar como una adenda a este informe.

Por otro lado, quedaba también la cuestión del Séptimo Nudo. Aunque, como os transmití, tengo serias reservas sobre su lealtad, quise limar asperezas en aras de coordinarnos mejor para llevar a cabo la voluntad de Asmodeo. Para ello, convocamos una reunión conciliadora en el Cuerno para transmitirles la buena voluntad del Noveno Nudo y nuestro deseo de dejar atrás cualquier mala voluntad que haya podido generarse. Por desgracia, no fue posible.

Su actitud fue desde el principio arrogante y hostil. ¡No quisieron ni siquiera entrar en el propio Cuerno, aduciendo que podíamos estar tendiéndoles una trampa! La reunión hubo de celebrarse en el exterior, enfrente del mismo. A pesar del accidentado comienzo, intentamos mostrar nuestra disposición de resolver pasados desencuentros, y analizar cómo habían podido producirse tantos ataques de aventureros al Cuerno con poco o ningún aviso, dispuestos a mejorar nuestros canales de comunicación y purgarlos de cualquier error. Su actitud fue totalmente despectiva, y ni siquiera nos dejaron exponer nuestro plan para realizar encuentros periódicos e intercambios temporales, en aras de conocernos mejor, fomentar la comprensión y el trabajo en equipo y coordinarnos para la defensa del Cuerno. Más aún, el clérigo de Asmodeo que les acompaña, Titus (al que consideraba mi hermano de fe y guardaba especialmente cercano en mi corazón), se atrevió a desafiarme públicamente y a poner en cuestión mi fe y mi lealtad a Asmodeo. Afortunadamente, las erinias estaban presentes, y actuaron como testigos y prueba indiscutible del favor que Su Excelencia, y por tanto el propio Asmodeo, me profesa. Confrontado con esta realidad, e incapaces de asumir su vergüenza, abandonaron la reunión dejándonos con la palabra en la boca.

Todo esto, como puede imaginar, me dejó absolutamente desolado. Qué poco podía imaginar que lo peor estaba por venir.

Esa misma semana recibimos un informe de que algunos de nuestros hombres habían desaparecido. Siguiendo el rastro, logramos sorprender a un grupo de aventureros que los habían atacado, poniéndolos como cebo de una emboscada que, de haber salido bien, nos habría puesto en serios aprietos. No tuvimos ningún aviso del Séptimo Nudo, y bien podría todo haber acabado en desastre total. Afortunadamente, las capacidades rastreadoras de la bestia-hombre, combinadas con el apoyo de las erinias para acabar con sus refuerzos mercenarios y, sobre todo, mi apoyo mágico, inspirado liderazgo y calculada intervención, acabando con su combatiente más letal, marcaron la diferencia y fueron brutalmente aplastados. Ni que decir tiene que los esbirros que se habían dejado capturar y utilizar de una manera tan burda fueron castigados de forma sumaria.

No obstante, a pesar de la penosa necesidad de destruir físicamente a aquellos ciegos que se niegan a reconocer la superioridad de Asmodeo, el golpe más duro vino al examinar sus pertenencias en busca de pistas sobre su procedencia y al interrogar a los supervivientes. Allí mismo, en sus diarios, estaba aquello que había rezado para no ver nunca: pruebas incontrovertibles de que habían sido enviados por el Séptimo Nudo, y de que éstos les habían revelado todo tipo de información sobre nuestras capacidades y supuestas debilidades. No exagero al decir que sentí tambalearse los cimientos de mi razón por la pena, y de furia por sentirme traicionado de tal manera. ¿A esto se habían dedicado, a evaluar nuestras defensas para vendernos al mejor postor? ¿Era esto lo que hacían mientras nosotros les abrazábamos, palpar nuestras espaldas para elegir el mejor sitio para darnos una puñalada? Si mi razón se tambaleaba, mi fe se reforzó: Asmodeo enseña que sólo unos pocos son capaces de ver Su Verdad, y que de entre ellos, sólo los más fuertes tienen la resolución y la entereza de llevar a cabo sus preceptos y gobernar contra una horda de mediocres y envidiosos, que siempre se conjurarán para intentar destruir a sus superiores.

A pesar de ello, me resistía a pensar que la propia Iglesia de Asmodeo pudiera albergar tal traición: eran necesarias pruebas aún más indiscutibles. Era necesario presentar a Su Excelencia a una confesión que aclarara el asunto de una vez y para siempre.

Así pues, decidimos tenderles una trampa para capturarles e interrogarles. Propuse el plan de fingir que nuestros enemigos habían triunfado y el Nudo había sido diezmado. Mandaría un mensaje al Séptimo avisando de que estaba solo, herido y aguantando el asedio de nuestros rivales, que el ritual estaba a punto de ser echado a perder y que necesitaba refuerzos inmediatos. El plan fue acogido con asombro y admiración por mis compañeros del Noveno, y de repente se produjo un desarrollo inesperado: Deimos se ofreció a presentarse ante el Séptimo fingiendo que quería traicionarme y unirse a ellos, y conduciéndolos hasta el interior del Cuerno sorteando nuestras defensas, a un lugar prefijado para tender la trampa.

La discusión fue larga, y no aburriré a Su Excelencia con los detalles, pues, como podrá imaginar, la idea era creíble – demasiado creíble, tanto que el drow reconoció que se basaba en sus propios planes -, pero baste decir que nos convenció de su honestidad. He de reconocer que quedé impresionado por su compromiso, pues era una misión extremadamente peligrosa. No dejo de preguntarme si tenía intenciones ocultas, pero quiero pensar que era un esfuerzo por redimirse de su conducta anterior. El tiempo dirá si soy demasiado optimista.

Finalmente, procedimos así: nos tomamos un día de descanso, para aprestar nuestras defensas y recursos, y mandé un mensaje advirtiendo de mi situación al Séptimo, señalando que sólo habíamos sobrevivido el drow y yo y que éste estaba en paradero desconocido y temía por su lealtad. Al mismo tiempo, partió Deimos, que debía llegar más tarde ese mismo día, y con el terreno ya abonado para que el Séptimo creyera su mensaje.

Las horas pasaron largas, y no teníamos señal de vida del drow. Inquietos, y temiendo por la seguridad de nuestro compañero, decidí preparar un ritual adivinatorio para entrar en comunión con Asmodeo y obtener información. Supimos entonces que Deimos había sido capturado y se encontraba cautivo en una fortaleza a muchas millas de nuestra posición, que el Séptimo Nudo pensaba matarle y que acto seguido nos atacarían, con intención de acabar con mi vida. Decidimos entonces lanzar un último envite para evitar su fatal destino, y se me ocurrió mandar un segundo mensaje a Zadaria, diciéndole que los aventureros habían vuelto, que yo estaba librando una guerra de guerrillas en el Cuerno, tendiendo nuevas trampas y retrasándoles todo lo posible, pero que mi derrota era inminente. Más aún, envié a las erinias como mensajeras, con la esperanza de cancelar cualquier tentación de dejarme morir y simplemente volver a iniciar el ritual desde cero. Éstas tenían instrucciones de dejar claro que el ritual tardaría meses en poder volver a estar marcha, si es que se conseguía, especialmente dada la necesidad de capturar a un descendiente del cien veces maldito Victorioso.

Mi plan funcionó, y nuestros enemigos atacaron. Les aguardamos en una de las salas de los teleportadores, preparados para contraatacar allí por donde entraran, como una reserva móvil. El combate final se produjo en el templo de Vetra Kali de la segunda planta. Intentaron usar el teleportador para subir al Sánctum, pero al comprobar que tenía trampas, se retiraron. En ese momento di la señal y atacamos como la furia del Infierno.

Con un fogonazo cegador, surgimos del teleportador y les atacamos por la retaguardia. Kraihos, el nigromante, fue el primero en actuar, y con un gesto de sus marchitas extremidades, reunió energía arcana, y lanzó un conjuro contra Elise Zadaria, cerrando su esquelético puño con sorprendente fuerza. Zadaria, antes de saber qué había ocurrido, se agarró la garganta con fuerza, luchando por respirar, y comenzó a ponerse cianótica. No bien había ocurrido esto, la bestia hombre se lanzó sobre Titus, el falsario clérigo de Asmodeo, el más cercano a nosotros, y siguiendo mis instrucciones le derribó con fuerza pero preservando su vida. No obstante, el traicionero hereje se revolvió, y pude ver cómo reunía energías mágicas para destruir el cuerpo de mi compañero feral. Furioso por ver cómo persistía en su traición, cómo utilizaba los dones que concede el Señor de los Infiernos mientras escupe en sus enseñanzas, cargué sobre él y le golpeé brutalmente con mi maza, recién reforjada, descargando un conjuro letal además de sus propias energías. Arranqué la cabeza del traidor, y mientras su cuerpo se convulsionaba y su sangre hervía, se la arrojé a sus compañeros gritando:

-¡Miradme y temblad, mortales! ¡Soy la ira de Asmodeo hecha carne divina y fuego, y vengo a descargar ruina sobre vuestras cabezas!

Aquello fue demasiado para nuestros enemigos, que huyeron despavoridos presas del pánico, con la cobardía que anida en el corazón de cualquier traidor. Sólo el bárbaro reaccionó con valor, cargando contra mí para proteger a su ama. Gritando, se abalanzó sobre mí, descargando su golpe más terrible… con ningún efecto sobre mi cuerpo acorazado. Su lealtad fue encomiable, pero errada. Aturdido por mis conjuros y mi inevitable contraataque, se vio incapaz de reaccionar cuando la bestia-hombre saltó sobre él, desgarrándole en un torbellino de garras y colmillos. Aparté la mirada de tan justificado como repugnante ejercicio de salvajismo, y aproveché para evaluar la situación táctica. Su guía, un ladrón, había huido atravesando el muro de fuego con que cerré la estancia, hostigado por Grumblejack, el brutal guardaespaldas de Deimos, y pronto también por la bestia. Su captura era tan inminente como inevitable. La bruja, tras unos agónicos estertores, expiró ante la mirada de apática curiosidad de Kraihos y sus guardaespaldas.

Aquello no me servía: quería una confesión que presentar a Su Excelencia. Así pues, ejerciendo el dominio sobre la vida y la muerte que me proporciona Asmodeo, la resucité. Se resistió y comenzó a lanzar conjuros letales en cuanto abrió los ojos, profiriendo las peores blasfemias contra el Duque de los Planos Inferiores, pero la reduje rápida y expeditivamente.

Lo que ocurrió después, es mejor que lo vea Su Excelencia: adjunto una piedra mágica con la grabación del juicio sumario y el castigo ejemplar de los supervivientes, para que pueda deleitarse contemplándolo cuantas veces quiera.

Ah, sí. El drow fue rescatado con vida, y la fortaleza del Séptimo Nudo fue quemada junto con todo rastro de su traición.

Semanas 19-30 – Informes Noveno a Undécimo

Su Infernal Excelencia,

Con la derrota del Séptimo, se abrió una etapa de bastante tranquilidad. Aunque he ido informando periódicamente a Mi Señor de que seguíamos adelante con el ritual, resumo los desarrollos en este informe para mayor comodidad.

Ahora que no tenemos el apoyo del Séptimo Nudo, hemos extendido nuestra propia red de informadores para saber cómo evoluciona la situación en Farholde, estar preparados ante cualquier ataque inminente y acabar con las amenazas al Cuerno antes de que se produzcan, por ejemplo, echando la culpa de los problemas actuales de la ciudad a la pequeña e indefensa comunidad de iroden de Farholde. La organización ha demostrado ser bastante eficaz en este propósito, y aunque heterogénea y formada por criaturas sin entrenamiento previo en la mayoría de los casos, la influencia de Asmodeo se ha hecho notar, y el entrenamiento y la disciplina férrea la han convertido en una maquinaria bien engrasada.

Seguramente la necesitaremos, pues según parece el vacío de poder que se ha producido en Farholde ha sido aprovechado por la abadesa de Santa Cinthia-Celeste y su orden de monjas guerreras. Patrullas de guerreras del bien fuertemente armadas han tomado la ciudad, y la recorren imponiendo su voluntad bajo la excusa de una ola de crímenes. Es evidente que el asentamiento está en avanzado estado de descomposición, y que pronto será ingobernable y una ciudad fallida. ¿Es posible que se haya producido un golpe de Estado de facto en Farholde? Ciertamente, sería un golpe de mano magistral por parte de la abadesa, aunque me cuesta creer que una sierva del dios de los corderos sea tan audaz. Me sentí tentado de organizar algún tipo de incursión punitiva en la ciudad y aniquilar unas cuantas putas de Mitra, pero en aras de la misión y de mantener la discreción, preferí contenerme. Estamos a punto de acabar el ritual, y eso es lo prioritario.

La primera semana después de la desaparición del Séptimo transcurrió casi sin incidentes. Supimos a posteriori que Deimos se había encargado de un problema disciplinario entre sus drow, que se le presentaron con exigencias disparatadas. ¿Quizá su cautiverio ha tenido secuelas inesperadas y se está ablandando? Los esbirros perciben la debilidad, especialmente unos tan taimados como los drow. En cualquier caso, resolvió la situación de forma eficaz e inmediata, eliminando cualquier conato de descontento entre los levantiscos elfos oscuros. Esperemos que sea suficiente, aunque es una prueba más de que con criaturas tan caóticas no es posible tener una organización eficaz.

A la semana siguiente, nuestra red de espías interceptó una petición de ayuda de la abadesa a la capital para que se enviaran tropas a Farholde para mantener el orden y atacar el Cuerno. Naturalmente, mensaje y mensajero fueron rápidamente eliminados. El Consejo del Cuerno debatió sobre la conveniencia de acabar con la abadesa por ser un peligro potencial, pero de nuevo se impuso la cautela.

Un par de semanas más tarde, recibimos una prueba más del humor de Asmodeo y de lo podrido de Talingarde. Una poderosa comerciante local, Shalyn Marsten, nos hizo llegar una solicitud para contactar con nosotros. Movidos por la curiosidad, aceptamos, y sostuve una reunión con ella como líder del Noveno Nudo. Parece ser una mujer inteligente y oportunista, que ha logrado amasar una fortuna aprovechando las desgracias ajenas, y quería ofrecernos una recompensa por eliminar a sus rivales políticos y económicos aprovechando la turbulenta situación actual. En principio, no tendría nada en contra de sus planes, pero no deja de parecerme irónico que en una ciudad condenada y en abierto descenso al caos sus habitantes más destacados se dediquen a intentar buscar el provecho propio antes que centrarse en los problemas que amenazan su misma supervivencia. En definitiva, Marsten es despreciable, pero útil, y podría ser una fuente de información y recursos en las semanas que quedan. Decidí concederle su petición y mantenerla contenta con algunos encuentros carnales. Quién sabe; quizá sobreviva y volvamos encontrarnos en el futuro.

Unos días después, recibimos una noticia turbadora. Finalmente, el dragón de plata ha aparecido. Atacó repentina y brutalmente la mansión del Barón Vandermir, que ha perecido. Según hemos sabido, luchó valiente pero fútilmente contra la criatura, y logró dañarla con conjuros de fuego. Debemos estar preparados. Ya he propuesto a mis compañeros del Nudo reforzar sus armas con fuego impío.

Las cosas volvieron rápidamente a la normalidad en Farholde después del ataque del dragón, o eso parece, e incluso llegó a celebrarse una feria en la ciudad. En ella se pusieron a la venta varios objetos mágicos, pero nos aseguramos de comprobar que ninguno era una amenaza para el grupo.

Otras dos semanas después, recibimos un nuevo ataque al Cuerno, si bien fue puramente anecdótico. Una suerte de fuegos fatuos se colaron en la fortaleza y liquidaron a un par de huérfanos. Cuando advertimos la amenaza, respondimos con contundencia, y resultaron ser media docena de seres invisibles que atacaban con potentes descargas eléctricas. De nuevo, el Nudo resultó ser mucho más de lo que podían tragar, y aunque algunos de mis compañeros recibieron heridas menores, rápidamente reaccioné protegiéndoles frente a la electricidad. A partir de aquel momento, las criaturas era incapaces de dañarnos, y fueron despachadas rápida y eficientemente.

Finalmente, la última amenaza, por llamarla de alguna manera, que hemos sufrido se debió a una gorgimera que se avistó en las inmediaciones del Cuerno. La bestia, ilusionada como un niño con un juguete nuevo, se propuso salir a cazarla. Aunque no vi demasiado clara la sensatez de la idea, lo cierto es que llevábamos demasiadas semanas inactivos, y eso lleva a la pereza y a perder el entrenamiento. Además, era obvio que no conseguiríamos disuadirle, y preferí acompañarle y garantizar su seguridad antes que arriesgarme a perder a un combatiente tan valioso en la recta final del ritual. Kraihos también decidió tomar parte, murmurando algo sobre un “curioso espécimen” y “futuros experimentos”. El drow, sin embargo, estaba sumido en un estupor, quizá alcohólico, quizá por las drogas, probablemente ambas, y decidió quedarse en el Cuerno. Obviamente, la pérdida del liderazgo le ha sumido en una espiral decadente de complacencia y autodestrucción, aunque mientras sea leal, me es indiferente cuánto se eche a perder en tanto que siga manteniendo su utilidad. Después será desechado.

Nuestra alarma resultó estar injustificada, y cuando finalmente hayamos a la gorgimera, estaba bebiendo en un riachuelo cercano. La bestia-hombre insistió en atacarla y domarla en solitario, por lo que le lancé unos cuantos conjuros protectores, y continué con el paseo por el bosque y la agradable charla con Kraihos. Tenía un aspecto bastante cómico, con su túnica oscura y su piel pálida y macilenta, sosteniendo un parasol para evitar quemarse, aunque es indudable que su inteligencia es excepcional, y es un compañero tan valioso en la conversación como en el combate. Además, conjuró unas curiosas y sabrosas viandas, que llamó “palomitas de chocolate”, que degustamos mientras contemplábamos el espectáculo de doma. La bestia volvió al Cuerno con una sonrisa de oreja a oreja y su nueva mascota, y nosotros volvimos conversando mientras veíamos a ambos correr aquí y allá y revolcarse entre las hojas y los troncos. Definitivamente, el Nudo está compuesto por criaturas excepcionales.

Cita del día: “Con hombres íntegros pueden quizá ganarse batallas, pero no gobernar reinos.”

Comments

Excelentes informes Hijo mío. Las Erinyas ya me han puesto al día de todo cuanto allí aconteció. No me termina de sorprender la traición del Nudo Invernal, la ambición de la bruja siempre fue desmedida. Cuidaos mucho del reptil volador, el poder de un dragón de plata no debe ser desdeñado, pese a que estéis preparados con el fuego infernal de Asmodeo, si la bestia os ataca, será un poderoso rival. Estáis en la recta final del ritual, Vetra Khali será muy pronto invocado a este mundo, y su tesoro ha de ser mío. Esta tierra se doblegará ante nuestro poder.
Mantén con férrea tenaza tu dominio sobre el Nudo, pues tu liderazgo está llevando a mis siervos por el camino adecuado. Utiliza las habilidades del Drow en nuestro beneficio, pero cuídate de su puñal envenenado, y de las oscuras ambiciones de su raza, pues adoran a los demonios del inframundo.
Te envío un cofre con 4000 PO para que gestiones a tu criterio, es vuestra recompensa por descubrir la traición del 7º Nudo de una manera tan eficaz y antes de que se convirtiesen en una amenaza mayor para nuestros planes.
Espero con ansiedad recibir noticias tuyas, rompe el seno de cerámica cuando las lágrimas de Achlyss sean tuyas.
“A”

Un resumen excelentemente redactado, se ve que te ha llevado tu tiempo y está muy bien. Es largo, pero es entretenido y resumes todo lo que pasó. Al menos todo lo importante. Estaría genial que si para futuros textos encontráis imágenes evocadoras, las pongáis, que siempre ayudan a digerir tanto texto. Este resumen que creo cumple a la perfección la idea de lo que deben ser los resúmenes de las sesiones, desde un prisma de cada jugador, de manera imaginativa y curiosa. Si además aportan algo del PJ para el futuro, y alguna imagen, ya habréis alcanzado el 100% de perfección, eso ya es una matrícula de honor. De todos modos, este resumen es de sobresaliente (lo de las palomitas y el alcoholismo de Deimos me ha matado…). Este resumen creo que bien merece sus 3+.

Sesión 25
 

Me ha gustado mucho el resumen, yo no llegaría a su nivel ni tras meses de escritura. Así que creo que es mejor que se dedique juan a esto. Me parece bien el giro de guion del Drow y las drogas, intentare interpretarlo.

Sesión 25
 

Gracias, chicos ^^.

La verdad es que lo de Deimos no estaba pensado como un giro de la trama, sino como una forma de reflejar los prejuicios de mi personaje, en cuanto a que siempre piensa mal de él. Pero si quieres incorporarlo al personaje, me parece genial, Jorge :-).

Sesión 25
dmartind_81 dmartind_81

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