Way of The Wicked

Sesión 1

Condena a muerte en Branderscar

Empieza otra vez soldado, pero cálmate y ve poco a poco, cómo dices que se llamaba esa extraña mujer?

algo incrédulo todavía, el noble se recostaba sobre su silla de montar, tratando de controlar la impaciencia de su caballo, pues apenas había comenzado la cacería cuando un guardia con el blasón de Branderscar apareció con una extraña historia…

no lo dijo mi señor, sólo el Sargento Blackerly habló con ella, y no lo dijo- jadente, el guardia trató de coger aire, y tratar de calmarse antes de continuar. empezaré de nuevo,

dijo más calmado el joven guardia:

todo comenzó hace dos días, a mediodía llegó un nuevo carro de traslado de prisioneros. Todo era normal, según el protocolo. Hasta que llegó aquella fascinante mujer. No sé muy bien cómo consiguió entrar en la prisión, pero cuando habló con Thomas…digo.., perdón, con el Sargento Blackerly, inmediatamente le convenció, Galtus, mi compañero de esa tarde, acogido sea en la Luz de Mitra, comentó incluso que había hechizado con algún maleficio al Sargento. Lo que más nos extrañó fue que quisiese ver a uno de los cuatro andrajosos que habían llegado ese día. De seguro para despedirse, supusimos, ya que los cuatro habían sido condenados a muerte. Y sólo les quedaban tres días a esos miserables, pero claro…eso fue antes…y…

deja de divagar soldado!,

ordenó impaciente el jinete

me estás haciendo perder el tiempo

perdone mi señor, seré más claro

expuso avergonzado el muchacho

la mujer no me interesa, pasáis demasiado tiempo entre esos muros, y el inútil de Blackerly os consiente beber demasiado. Está claro que sólo os quedasteis atontados con una cara bonita que quería despedirse. Y no me extraña nada que entrase, vuestra seguridad no ha hecho más que empeorar en los dos últimos años…Branderscar ya no es ni la sombra de lo que era en tiempos del Capitán Callidan. Siempre lo he sabido, Ritcher es un incompetente, y Blackerly un estúpido borracho. Ahora continúa y explícame qué pasó con los prisioneros

la verdad señor, es que es difícil de decir. Todo fue como siempre, llegaron al mediodía. Encapuchados, uno de ellos estaba inconsciente. Por lo visto se había portado mal y habían tenido que..relajarle

comprendo

asintió satisfecho el hombre,

continúa

los llevamos a sus celdas, mientras yo les engrilletaba, Astilla, digo, perdón, el Guardia Galtus, fue preparando el brasero con los hierros. Fue divertido ver cómo el Sargento reía mientras gritaban de dolor. Peor sería cuando ardiesen en la hoguera…je…, digo…perdón de nuevo

rogó una vez más el guardia, por su nuevo desvarío

vamos, no tengo todo el día, sigue, dime cómo salieron de sus celdas, cómo es posible que se quitasen los grilletes?

pues..pues..no lo sé señor, pero déjeme que le cuente sobre los hierros, uno de ellos no funcionó..

cómo?!

exclamó atónito el jinete, mientras bajaba de su montura, pues imaginaba que esta historia iba a durar más de lo que esperaba

sí señor, con el demonio, con el demonio el fuego no funcionó.. El Sargento le ordenó a Warrecs que fuese a pedirle algo al Alcaide. Un rato después vino con un frasco azul muy brillante. Warrecs dijo que el Alcaide había dicho que unas gotas bastarían y que era caro. Pero el Sargento no obedeció, “estúpida rata de biblioteca”, o algo así es lo que dijo. “Sabré yo lo que tengo que echar”, el Sargento estaba furioso. Cuando quemamos al demonio, y el Sargento comenzó a reír, el demonio no se inmutó. Le miraba muy fijamente. Daba miedo. Creo que por eso se enfadó tanto, y volcó todo el líquido azul sobre el brazo del demonio rojo…el humo empezó a salir de su brazo. Chisporroteaba y salpicaba mientras aquel ser se agitaba frenético. Se movió tanto que el líquido le dio en la cara. Gritaba como una bestia, no como un hombre. Aún siento escalofríos señor…-

entiendo. Ahora la celda, cómo salieron?

pues, como le digo, no lo se muy bien. Esa tarde, Galtus y yo teníamos turno de salón hasta la cena. Y desde fuera, desde los hombres de la muralla, oímos claramente la señal de “prisioneros huyendo”. Al principio no supimos qué hacer, pero entonces Galtus comenzó a correr escaleras arriba hacia el bloque de las celdas. Cuando llegué arriba, detrás de mi compañero, vi cómo una horrible bestia sujetaba a Tarx contra la celda, mientras tanto, un elfo oscuro, con una daga en la mano le estaba apuñalando. Creo que Tarx estaba muerto cuando llegué. Otro de los prisioneros le había quitado las llaves, y había abierto la puerta. Todo fue muy confuso. Pero por suerte, antes de quedarnos fuera del bloque de celdas, clavé mi espada en uno de esos exiliados. Estoy casi seguro de que le maté. Fué entonces cuando el demonio me tocó y…y…

el joven hombre comenzò a dudar, su voz sonaba temblorosa

tranquilo hijo, ya estás a salvo, qué pasó entonces?

exclamó un tercer hombre. Fuertemente armado, que se había unido ala conversación

él, el demonio me tocó en el brazo, y huí señor, huí de allí aterrorizado…

cabizbajo, el guardia continuó

para cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, era tarde. Intenté volver, pero cerraron la puerta. Sólo me dio tiempo a ver cómo aquella bestia y el Drow acababan con la vida del pobre Galtus. Entonces fue cuando llegaron el Sargento y los demás. No podíamos abrir la puerta, con lo que empezamos a buscar algo para echarla abajo. Vengaríamos a los nuestros…

La Fortaleza-Prisión de Branderscar

WotW-BranderscarPrison_zps887309f3.png_original.png

El corrupto Sargento Blackerly

ImageExtract-012.jpg

El Alcaide Ritcher

ImageExtract-034.jpg

El pañuelo de Tiadora, un regalo de vuestro señor, el Cardenal Thorn

ImageExtract-016.jpg

Comments

dmartind_81 dmartind_81

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.